domingo, 2 de julio de 2006

La distancia


Es un tema tremendamente recurrente el de la distancia, sobre todo en internet donde es un factor frecuente. Sin embargo si uno se para a pensar se da cuenta de que no todo es tan sencillo como parece.

Hace unos días y sin saber la razón recordé unos carteles que vi pegados por la calle, cerca de una estación de metro. Fue hace meses, quizás más de un año. En ellos aparecían un par de fotografías de un chico desaparecido que había sido visto por última vez en no sé que parada. Había un teléfono y pedían si por favor alguien había visto algo o sabía de su paradero. No sabría bien explicar porque me llamó tanto la atención, porque pensé tanto en ello. Quizás fuese porque era apenas más joven que yo (dieciocho o veintipocos años), quizás porque era un chico corriente que podía haberme encontrado en cualquier sitio, que igual me hubiera fijado en él, no era especialmente guapo, pero recuerdo que me gustó su rostro. Si, creo que me hubiera fijado en él, aunque hubiera sido un segundo.


Durante algunos días pensé mucho en él ¿qué le habría ocurrido?, ¿habría desaparecido por voluntad propia?, ¿alguien lo habia secuestrado y con qué intención?, ¿estaría vivo?, ¿dónde estaría en esos momentos?... Sentí impotencia al no haber estado alli, no haber visto nada y no poder hacer nada. Cuantas veces a lo largo de los días nos cruzamos con tantas caras que ni siquiera miramos y que quizás un día figure en un cartel así. Cuantas personas se cruzaron aquel día con él sin saber que algo le iba a ocurrir, sin saber que aquel pequeño detalle que vieron hubiera sido tan útil recordarlo....

También me surgieron preguntas tales como quién era ese chico, qué estudiaría, cómo era, dónde viviría... Para mí era un completo desconocido, como lo era para tantísimas personas que viven en esta ciudad. Sólo era, para la mayoría, "un chico más" en quien no reparar. En las ciudades no eres absolutamente nadie, sólo un punto más de la masa. En un pueblo en cambio si un chaval desaparece todo el mundo le conoce, saben quien es, se fijaron en él la útlima vez que realmente se le vio. Cuando alguien desaparece el pueblo entero se estremece, se reunen y salen partidas en su búsqueda. El empeño no cesa hasta que ese chico, uno más de ellos, aparece. Pero en la ciudad sólo es un cartel más.

En las ciudades practicamente nadie conoce a nadie. Hay miles y millones de personas ahi fuera con quienes se convive diariamente y que son completos desconocidos. Se vive aislado del resto. ¿Cuántas mujeres en este mismo instante se agazapan en una esquina esperando que cesen los golpes y los gritos? Un dia entras en la cocina y oyes en el patio un grito y un llanto contenido, seguidamente la amenaza de otra vecina "¡¡Cómo la vuelvas a poner la mano encima llamo a la policía!!". Te estremeces por un momento, pero continuas como si nada. No sabes quién es, ni en que piso vive o como se llama. No sabes nada y con el tiempo se olvida.

En la calle te cruzas con un chico de mirada triste al que ni tan siquiera miras. Ni te imaginas la pena que lleva por dentro ni que más tarde la ahogará con un mar de pastillas. O aquella chica que es feliz porque consiguió aquel trabajo que tanto deseaba y un novio al que adora. Un coche, carretera y un destino al que nunca llega, pero desconoces su historia y sólo ves los restos de su ataúd de hierros. Mientras tanto, tras una puerta cerrada, un anciano agonizante se arrastra por el suelo tratando de encontrar auxilio. Muere en completa soledad, olvidado por siempre y únicamente cuando el hedor de su cadáver se hace insoportable, alguien recuerda su existencia.

Te asomas al balcón y ves los edificios de enfrente con varios pisos, multitud de casas y tantas personas. Vives a unos escasos metros, tan sólo cruzar la calle, dos segundos. Sin embargo ni siquiera conoces sus rostros o sus nombres. Son completos desconocidos con los que jamás has cruzado una palabra. Y en verdad la ciudad es tan inmensa y la gente tan diversa, pero en ocasiones sientes que estas sólo, que nadie tiene tus gustos, que nadie te comprendería.

Sin embargo, lejos, muy lejos de tu hogar, en otra ciudad, en otra comunidad, en otro país hay alguien a quien conoces como a la palma de tu mano. Sabes tantísimas cosas de él o de ella, de su vida, de sus inquietudes, de sus miedos, de sus aficiones, hasta de su vida diaria. Sabes incluso más que muchas personas de su alrededor y esa persona te conoce igual.


Entonces piensas: realmente la distancia es un problema, pero no la que se mide en kilómetros, sino aquella intangible que realmente separa a las personas como si fuera un muro. Un muro que ni siquiera te permite verlos o acercarte. Un muro que muchas veces ni siquiera sabes que existe porque forma parte de la rutina. Y llegas a la conclusión de que la verdadera distancia es aquella que uno mismo marca y no lo que tanta gente, equivocádamente, piensa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno,que razon tienes...

Yo vivo en un pueblo de unos 2000 habitantes y aqui si nos conocemos mas...pero no te creas tambien hay muros,no quizas tantos como en la ciudad y por mi parte siempre que me encuentro a alguien por ahi,nunca les faltaran unas palabras o ayuda en caso necesario...de todo hay en el mundo...unos levantan muros y otros abren sus puertas,cuestion de cada uno.

Un salu2

Anónimo dijo...

Me dejaste un comentario en mi blog PUNTOySEGUIDO hace ya tiempo, pero no he tenido mucho tiempo de andar por aqui. Ahora he vuelto y he aprovechado para agradecerte tu comentario. Tu blog es muy bueno. Y esté artículo me ha parecido muy interesante. Cada vez vivimos en un mundo mas individualizado.

Aprovecho para avisarte de que mi blog ha cambiado. Necesitaba un labado de imagen. Lo verás entrando en www.puntoyseguido.tk
Te espero!
Nos vemos